De emprendedora a mentora: la historia de gratitud y crecimiento
- 25 feb
- 7 min de lectura

Nombre: Diana Milena Sanabria
📍Ubicación: Bogota, Colombia
Fecha de entrevista: December 2025
Ella estuvo desde el comienzo del programa y recibió fondos que la ayudó a crecer mucho en su empresa. La motivó a ser mentora para poder devolver un poco lo que recibió. Le gusta no sólo recibir sino también dar. Fue mentora en dos ocasiones.
“Esa es mi motivación: devolver un poquito de lo recibido y agradecer todo lo que el club ha hecho por mí.”
Empecé a organizar un método de estudio para poderles enseñar más cosas y hacer que el programa sea aún más exitoso. Buscar nuevas herramientas para brindarles mejor información y pulirme más en conocimientos para mejorar. Llevo diez años con la empresa y, a través de esa experiencia, trato de desarrollarla de la mejor manera para que ellas puedan entender mi experiencia y también los errores que uno comete.
El apoyo emocional es bastante y me gusta mucho el tema de las mentorías. Me parece algo muy lindo y es una labor que espero continuar.

Yo fui emprendedora hace varios años y, al inicio del programa, gracias a los beneficios, a la oportunidad de aprender y adquirir muchas herramientas, tuve bastante crecimiento en mi empresa. Todo ese proceso con Emprendo me permitió crecer mucho y mi motivación principal para ser mentora fue devolver un poquito de todo lo recibido, de todas esas bendiciones, porque el crecimiento fue fuerte.
Este año tuve dificultades, pero ya estamos retomando, generando empleos y viendo cómo los sueños se hacen realidad. Ya no es solo una idea, ya está en marcha, se está vendiendo y se está distribuyendo. Eso me motiva a devolver un poquito de lo que he recibido, no solo recibir, sino también poder dar. Lo hago así porque puedo ayudar a más mujeres, a emprendedoras a las que he tenido el placer de apoyar, mujeres que también me han llenado de muchísima experiencia.
Guiarlas, aprender a distribuir el tiempo, entender que hay personas más abiertas y otras más cerradas, y que eso también es válido. Esos retos me han dado otro panorama y otras perspectivas para ver la vida y las situaciones de cada persona.
Motivo para ser mentora:
Mi motivación era devolver un poquito de la experiencia. La experiencia más retadora fue el año pasado con una emprendedora que era un poco complicada. No conectábamos de primera. Ella tenía el acompañamiento de su hija y, cuando estaba sola, se abría, pero con la hija no. Siempre validaba todo con ella y eso no le permitía ser realmente ella ni aprovechar el programa al 100%. Melanie me ayudó a ver un punto de vista importante: en cierto modo, las dos aprendieron, porque la hija la apoyaba mucho y ella, por la edad, tenía dificultad con el tema tecnológico y llegaba cansadita.
Fue retador porque a veces no conectamos con las personas y eso puede pasar. Yo luchaba conmigo misma, pero entendí que era válido darle su espacio y aceptar que podía aprender a su manera. No podemos obligar a nadie a recibir. Hubo una clase en la que se abrió, se puso feliz y me contó muchas cosas, pero la mayoría del tiempo, al estar con su hija, no podía hablar de temas personales o más íntimos.
Fue un reto tratar de enseñarle, de conectar y de explicarle. A veces le pedía a la hija que escuchara más a su mamá y poco a poco lo entendió. Ella culminó el programa, pero no se pudo abrir del todo. Eso nos llevó a reflexionar sobre las postulaciones y el acompañamiento, porque cuando hay terceros, puede ser más difícil que la persona se abra y aproveche realmente.
Yo siempre les digo que a todo le pongo mi atención, mi energía, mi enfoque y mi amor. Si una se mete juiciosa al programa, le sirve mucho. Yo les pongo retos, les mando videos, libros, frases motivacionales y les recuerdo que se cuiden, que se vean lindas, porque muchas veces el emprendimiento deja de lado a una misma. En mi experiencia, primero hay que cuidarse a uno.
Al final, se crea un lazo muy bonito. Las cartas de cierre lo hacen llorar a uno. Ella me sorprendió porque me mandó una foto de su hija leyendo su carta. Fue algo muy bonito. Entendí que ella estaba creciendo a su manera, en su tiempo. Fue un reto muy grande que me dejó, y aprendí a quererla a su manera y a su tiempo.
Impacto del programa para ella:
A nivel personal, me llena mucho y me da muchísima alegría ver que mis conocimientos, mis consejos y mi tiempo son aprovechados por una persona a la que le va a ayudar mucho. En mi vida creo que siempre he sido mentora, ahora de una manera más formal, pero siempre me ha gustado ayudar a las demás personas. Cuando veo mujeres con dificultades, trato de darles otra visión y ese empujoncito. Eso me llena, me motiva y me da alegría ver que a otras personas les vaya bien.
En el mundo de las velas y del negocio nunca he sentido competencia. Dicto cursos y le doy a mis estudiantes todas las herramientas para que creen sus empresas. Unos aprovechan, otros se estancan, pero la mayoría aprovechan y ya tienen sus negocios.

Ver crecer a esas personas a través de mi energía y mi tiempo no tiene precio. Es algo genuino, sincero y me hace muy feliz.
A nivel profesional, me he puesto retos para mejorar y profundizar los conocimientos que ya tengo, aprenderlos de forma más ordenada y convertirlos en enseñanza. Organizar los cursos por módulos, estructurar la información para que el emprendedor sepa cómo guiarse y recibir información clara y certera. Toda mi experiencia, con desaciertos, caídas, subidas y bajadas, me ha llevado hasta generar empleos.
Cada vez que cuento mis historias, ellas se motivan. Yo les digo: si yo lo puedo hacer, ¿por qué ustedes no? Encuentro muchas personas que se motivan con lo que hago y con lo que sé, y eso me gusta para poder ayudarlas. Estas mentorías les brindan una oportunidad de creer en ellas, porque emprender no es fácil. A mí me tocó literal, sola. A mí nadie me dijo vaya por por acá tal cosa. Me cerraban puertas. Sin embargo, creo que el creer en mí misma me ha llevado a donde yo estoy. Entonces eso es lo que me gusta transmitir a ellas esa motivación. ¿Alegría, eh? Yo conocí a mi emprendedora, la primera en persona, porque nos encontramos en un evento. Entonces es súper chévere ver que otras personas a través de uno puedan generar oportunidades y crecer y mejorar. Eso es lo mejor en lo profesional, capacitarme para mejorar todavía y ser una mejor mentora. Eso lo estoy haciendo, aprovecho los libros, me gusta leer, aprender. Es lo más importante para mí.
Consejos para otros mujeres:
Para mí, lo más importante y valioso es la energía desde la que tú vas a enseñar y la disposición. Este programa no se trata de hacerlo por hacer, sino de poner el tiempo, el amor y el cariño para que esa persona realmente surja y salga adelante. Esa es la misión y la meta. El compromiso tiene que ser total: compromiso de tiempo, de disposición y de hacerlo con el corazón.
Yo tuve dificultades con mi emprendedora porque a veces me dejaba plantada en las clases. Para mí era duro porque soy una mujer muy ocupada y sacar esos espacios no es fácil. Eso desmotiva, pero hay que saber manejar las situaciones. Le pedí que avisara con tiempo si no podía asistir y así empezamos a construir un respeto mutuo. El respeto por el tiempo y por las clases es muy importante.
A veces uno llega cansado o estresado, pero cuando uno hace las cosas con amor, se le pasa lo que tenga en el día. Uno se conecta, cambia el chip, pregunta cómo le fue, qué hizo, qué necesita, y esa conexión tiene que ser permanente, no intermitente.
Este compromiso tiene que nacer desde el corazón, desde el cariño, y no por pertenecer a una ONG, por ego o por cumplir. Se trata de ponerse en el zapato de la otra persona y ayudarla porque le nace a uno. Cuando haces las cosas con el corazón, no importa el día que hayas tenido, te conectas y se te olvida el resto. Ese es mi consejo para las mentoras: la disposición es lo más importante.
Mensaje para donantes:
Hay que devolver en la vida un poquito de lo que nos dan. Transformar la vida de otra persona no tiene precio y esta experiencia de ser mentora es algo muy lindo. Es como ser mamá: solo se entiende cuando se vive. Esto pasa cuando tocas vidas y corazones y transformas a través de tu energía, tu ejemplo y tu motivación.
Muchas personas me dicen “yo quiero ser como tú”, “tú eres mi héroe”. Mujeres muy estudiadas, con varias carreras, me dicen que quieren ser alumnas mías. A veces no falta conocimiento, falta motivación, alguien que te diga “tú puedes” y que te enseñe a creer en ti, porque lo primordial es creer en uno mismo.
Yo he pasado por situaciones muy duras, pero aquí estoy, firme, echando pa’lante. Para mí no es opción rendirme. Veo aprendizaje en las dificultades, resiliencia en lo difícil, y creo que eso me ha llevado a donde estoy hoy. Por eso mi mensaje es ayudar a más personas, no ser egoístas. Tocar vidas y transformar a otros es lo más lindo que hay, algo que te llena y te hace saber que estás haciendo algo bueno.
A veces me llegan mensajes de mujeres que no conozco, por el voz a voz de que ayudo a emprendedoras. Doy conferencias en eventos solidarios y de ahí se corre la voz. Este año me han escrito muchas personas pidiéndome ayuda. Yo les comparto la información del club para que se postulen y, desde ese momento, ya las voy asesorando.
Me ha tocado ayudar a personas de distintos negocios, incluso de temas que no conocía, aprender y organizarles un modelo para que tengan visión. Cada persona que toca a mi puerta, con todo el amor trato de ayudarla, porque pedir ayuda es muy difícil, y cuando alguien lo hace, no merece un no.
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