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De vendedora ambulante a empresaria local con impacto en la comunidad

  • 24 feb
  • 6 min de lectura

Actualizado: 26 feb


Nombre: Evelyn Vanessa Nieves Valandia

Edad: 28 años

Ubicación: Palmira Valle, Colombia

Fecha de entrevista: December 2025


Evelyn tenía un punto ambulante en la calle vendiendo arepas, y gracias a la motivación y ayuda de su mentora, logró ahorrar para pagar el alquiler de un local. En los 3 meses de mentoría, logró comprar una nevera y mejorar sus utilidades. 


“Tengo un negocio de arepas y inicié en un puesto en una esquina y ahora ya gracias a Dios contamos con un local. También genera empleo, en ese momento cuento con tres mujeres y doy trabajo a madres cabezas como de hogar.”


Yo soy mamá y sé lo difícil que es entonces trato de tener empatía con eso. Ya no sufrimos tanto en el parque con las lluvias con el local.

“La mentoría me sirvió demasiado. Tener esa mentora, esa persona que me escribiera todos los días que me motivara.” 

Es alguien que te supervisa cuando estás haciendo el trabajo o necesitas algo. Y a veces hasta las palabras de ánimo porque uno dice ay Dios mío, pero como que esto no me va a dar. Uno mete la cabeza por acá, mete la cabeza por allá y a veces uno quiere regresar pero el proceso ha sido muy lindo y estoy muy contenta.

Aprendí a poner y mirar las metas que se ponen a corto y a largo plazo. Y yo decía la verdad que uno tiene que plasmar para que las cosas se te manifieste, porque muchas cosas las he logrado gracias a Dios y también cuando uno es disciplinado. Cuando no hay disciplina pues a veces tampoco se pueden lograr las cosas. 


Comienzo del negocio: 

Todo empezó por querer compartir más tiempo con mis hijas. Al empezar, muchas veces lloraba y decía que esto no era para mí, por el miedo y el ‘no puedo’, pero entendí que tenía que cambiar el ‘no’ por el ‘sí’. Trataba de afirmar mucho. Ellas fueron el impacto, sobre todo porque habían estado hospitalizadas por un tiempo. Entonces yo digo bueno, tengo que trabajar por mis propios medios, buscar un trabajo, pero que yo pueda al mismo tiempo organizarme. 

Entonces empecé a tener unos horarios en esa esquina y yo digo bueno, pues aquí sería bueno montar un negocio de arepas, aquí en Colombia todo mundo come arepa.

Así empecé el negocio de arepas en el parque. Al principio mis clientes eran los muchachos de la comunidad, pero fue un bien para todos: el parque empezó a tener más vida. Se llenó de niños que buscaron actividades como patinaje y fútbol, y el ambiente cambió.


Ya no estoy en el parque, sigo cerca a la vuelta, y generar ese impacto y buscar el bien común ha sido algo muy lindo para mí. Muchas personas me dicen que desde que empezamos, cambió el ambiente, pues como de la comunidad.


Impacto de una mentoría: 

Obviamente estaba en la calle, tenías que si llovía, que si hacía mucho calor, que una cosa, como que no tenía la mejor  estabilidad ahí tanto física como en muchos aspectos. Y con mi mentora, me ayudó y me motivó a cumplir ese sueño que yo tenía de organizarme en un local y ver que sí yo podría hacerlo. 


A veces nos tocaba sentarnos a hablar y yo era con el negocio ahí lleno y una vez hablamos y estaba cayendo severenda en esa carpita y era una carpita. Recuerdo tanto que ella me animó mucho. Me dice ‘ahí es donde necesitamos un local. Tenemos que superar esos miedos. No te puedes quedar toda la vida en un parque.’ 


Y yo le dije no, ¿y como pago un arriendo? ¿Será que sí voy a poder pagar un arriendo los servicios? Y ella me dice, ‘no, tú vas a poder. Solo es organización, pero puedes.’ Entonces yo dije bueno, vamos entonces.’ 


Resultó una casa cerca y yo dije bueno, la acondicionó para trabajar y empezamos. ¿Después me dijo, ‘ahorita qué necesita?’ Yo le decía no, pues que esto ya quedó perdida, Esas tres mesas ya no me sirven. Necesitamos más mesas, Entonces de mijo vaya escribiendo todo, vaya lo escribiendo. Y yo decía como que en qué vaca loca me metí. Porque es que yo siento la presión que lo tengo que cumplir. Entonces era como unas metas. Ella me decía bueno, ponte metas de pronto que tienes que mover este mes o que promoción podemos sacar como para incrementar esas ventas. 


Era como llevándome, como que bueno, tenemos que pensar, tenemos que actuar. Eso es llevándolo al mismo tiempo a la acción y ha sido algo muy enriquecedor. 


Yo ya me quedo como que como que con eso, cuando de pronto las ventas vienen de pique o busquemos algo alternativas, algo que les llame la atención a la gente y ha sido pues a mí por ejemplo. Me sacó de esa zona de confort y la verdad que sí, porque ya llevaba un año y alguito en el en el parque, entonces ya ahorita tenerlo ya como tal en un establecimiento ya, le da mucha presencia.


Cómo ha crecido:

A mí me motivó una publicidad. Yo estaba en Instagram viendo cosas de marketing, porque es algo que se me dificulta un montón, y me apareció un anuncio. Yo dije: “¿Será esto cierto?”. Me mandé al link, vi que estaban recibiendo mentoras y que había grupos, y pensé: “El que no arriesga no gana, no perdemos nada”.

Entré, me inscribí, porque hay que adquirir conocimiento para ir dando pasitos, aprender y estudiar. Cuando me llegó el correo, yo no lo podía creer. Empecé a ver la plataforma, los tips, y también la parte de legalizar el negocio. Yo ya llevaba un año y medio, tenía un establecimiento y dije: “Ya tengo que legalizar”.

Me puse las pilas y empecé a sacar mis papeles. Gracias a Dios ahora contamos con Cámara de Comercio y Registro Mercantil, y estamos en el proceso del registro Invima. También estoy presentando un proyecto, confiando en Dios poderlo ganar, porque uno se cansa de hacer todo a mano y necesita industrializar un poquito.

Poco a poco, con mucho esfuerzo y organizándome, fui haciéndome a las cosas. En tan poco tiempo, cuatro meses, logramos dos neveras, mesas, siete u ocho mesas más o menos, y pude cambiar el mecanismo del asador, que fue lo último que hice el mes pasado. 

Ahí fue cuando me acordé de la carta y decía que ese era el reto más grande: el asador, porque acá trabajábamos a carbón. Una de las empleadas me decía: “Esta muchacha se va a poner peor.”

Entonces yo dije: “No, tengo que ver cómo cambiamos el mecanismo”. Ahora contamos con un asador más higiénico, en acero inoxidable, a piedra volcánica, funciona a gas. Es algo innovador. La gente llega a comer y pregunta: “¿Y eso qué es?”. Eso ha llamado mucho la atención.

Sí veo falencias en mi negocio, sobre todo en la parte digital, que todavía se me dificulta un montón, pero es algo en lo que estamos trabajando.

El que más se me dificultaba y lo veía imposible era el aseador, porque siempre era costoso. Y cuando lo logré, me dio mucha satisfacción escuchar a las trabajadoras decir: “Vanesa, es un cambio del cielo a la tierra. Ya no sufrimos tanto, no estamos con tos ni carraspera, ni con esa ceniza que suelta el carbón”.

Ese fue uno de los retos más grandes y más satisfactorios.


Consejos para otros mujeres: 

Yo digo que no nos dé miedo. A veces nos da miedo y dudamos de nosotros mismos. Yo en un momento dudé ingresar, dije: “¿Será esto cierto?”. Pero a veces tenemos que dar ciertos saltos y es para bien para nosotros.

Lo económico importa, pero también importa que nos capacitemos, porque el dinero puede estar, pero si yo no aprendo a administrarlo, a ejecutar y a llevar cada cosa a cabo, no sirve. Para mí, mi mentora fue fundamental en eso. Cuando ella me dijo: “Yo soy administradora”, yo dije: “Esta es la que yo necesito”.

A mí me gustaba que me presionara, que me retara. Eso no me molestaba, al contrario, es algo que me levanta cada día, porque quedábamos en que eso hay que cumplirlo, eso se debe hacer sí o sí. Se sentó conmigo, me decía: “Necesitamos sacar costeos, yo te explico”, sacó el espacio y estuvo muy dispuesta para mí.

Para mí eso fue muy importante, porque yo tenía un trabajo ambulante y pasar a sostener más trabajadores y más compromisos es un desafío muy grande. El miedo siempre va a estar, porque cada mes uno se sienta a hacer cuentas y dice: “Lo logré, no sé cómo, pero lo logramos”.

También está el miedo por mi corta edad, porque apenas cumplí 28 años y trabajo con gente adulta. Uno aprende poco a poco a confiar y a que confíen en ti. Pero yo digo que cuando uno tiene un objetivo claro, ya nadie te baja, hay que saber para dónde vamos y para dónde queremos ir.


Mensaje para los donantes:

Que Dios les bendiga. Ese aporte es importante. Yo digo gracias, porque sí hay personas que aprovechamos esos recursos, que sí queremos capacitarnos y aprender más. A veces no están las herramientas o el recurso en el momento, pero en mi caso me siento privilegiada de haberle dado clic, de haberme inscrito y haber podido entrar, porque la verdad me sacaron de mi zona de confort.

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